domingo, 21 de febrero de 2016

February 21

Aquel sueño fue tan erótico, tan real, aquella mujer desconocida jugaba con mi cuerpo a su antojo, parecía conocer exactamente mis fantasías, estimulando mis puntos más erógenos en el momento preciso, yo acariciaba la piel de su espalda mientras su boca y sus manos envolvían incesantes mi sexo para después, a horcajadas, violentarlo con fuerza entre sonoros llantos y jadeos.
Empapada en sudor se sentó en cuclillas sobre mi pierna mientras sus pequeñas manos se afanaban inquietas en darme un final apoteósico. Sentí el hervor de su vientre derramando fluidos con persistencia sobre mi muslo, nunca había imaginado que el orgasmo de una mujer pudiera encharcarme de aquella forma…

3 comentarios:

  1. Es cierto que a veces, los sueños, de tan reales, parecen vividos. Placer sentido en la penumbra de la habitación, con Morfeo que nos ronda... y despertarnos con la levedad de haberlo dado todo y haber disfrutado orgásmicamente.

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  2. Un final como tiene que ser...
    Besos.

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